miércoles, 3 de febrero de 2010

De hombres gato y mujeres pájaro



....

Lo que me gusta de un hombre es que sea culto. Pero no culto de haberse dejado horas y horas los codos, el culo y varias dioptrías, sino alguien que ha experimentado, viajado, leído y vivido. Me gustan los hombres vivos. Hay mucha gente muerta por ahí, ¿sabes? Aparentemente tienen las funciones de un ser vivo, pero por dentro están jodidamente muertos, son como fantasmas pisando suelo, incluso hoy me he cruzado con unos cuantos en la calle.

A lo que iba, me gustan los hombres vivos y por suerte o por desgracia siempre acabo enamorándome de ellos. Pero lo mejor es el sexo, como diría Martín Hache, hacemos el amor con las mentes. No sabes lo que te pierdes, niña. Orgasmos mentales. Son sublimes. Y luego toda esa vida que emana de ellos, les sale a borbotones, te la vomitan encima y tú no tienes que estar por menos que encantada.

Que gozada. Lo malo de estos hombres es cuando se van. Porque ellos siempre están yéndose, porque ellos, niña, no son de nadie, créeme, esos si son libres. No te dejes engañar por meros plagiadores que dicen amar su libertad por encima de todas las cosas. Son hombres gato. Canallas. Crápulas. Poetas y a la vez extremadamente encantadores. Ellos son de una pasta diferente al resto de los mortales, no son personas, son pájaros, y no intentes retenerlos pues los habrás matado. Lo único que puedes hacer es dejarlos ir, claro que entonces, querida, la que muere eres tú, desterrándote automáticamente a la vida de los "no vivos", si es que alguna vez lo estuviste. Una putada. A no ser que seas una mujer pájaro. Son escasas, te lo advierto también, pero eso, amiga, es otro tema.



Y colgó el teléfono. Y se encendió un Marlboro.
....

No hay comentarios: